La constante, desagradable y devastadora sensación de estancamiento que tanto desgasta los ánimos de quienes han participado durante tanto tiempo y con tanto esfuerzo en las actividades llevadas a cabo por la Junta Democrática no debe ser tomada en ningún momento como consecuencia de la ineptitud o falta de valía de aquellos que conforman nuestra asociación, sino como síntoma de la imperiosa necesidad de implementar nuevos esquemas y estrategias para la consecución de nuestros nobles y necesarios fines.
A quienes hoy abandonan nuestras filas para sumirse en la más profunda apatía y en la desconfianza en el triunfo próximo de nuestra causa —por no hablar de aquellos que, de forma vil y premeditada, huyen de lo que ellos creen una lucha sin futuro para incorporarse a las diversas facciones del régimen— no tenemos otra cosa que ofrecerles que nuevas razones que los persuadan para persistir en el empeño y la labor revolucionaria que lleva a cabo la Junta Democrática de España. La asociación debe mantener tendida la mano de la redención y el regreso a todos aquellos que deseen volver a incorporarse.
Sin embargo, para que dicho regreso llegue verdaderamente a darse, la Junta Democrática debe suplir las carencias que llevaron a dichos elementos internos a desligarse de la asociación o a desinteresarse por el movimiento. Nosotros no podemos ver la solución a los problemas más acuciantes que conciernen a este aspecto sino en las siguientes medidas:
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- En primer lugar, la introducción de los asociados más inexperimentados en la teoría política y la filosofía de Antonio García-Trevijano, de forma que puedan entender con mayor profundidad los presupuestos filosóficos que fundamentan la actividad de la Junta.
- En segundo lugar, una mayor participación por parte de la Junta en el debate público actual, de forma que el conjunto de los asociados pueda percibir que la organización está políticamente más activa y goza de mayor influencia.
- En tercer lugar, el surgimiento paulatino de nuevas figuras de referencia en las cuales los asociados puedan inspirarse intelectualmente, así como seguirlas en la acción política. Esto es de enorme relevancia en nuestra situación actual, pues no es posible el funcionamiento correcto de una organización política sin la existencia de múltiples caras visibles en las que el movimiento pueda personificarse.
La implementación más efectiva de estas medidas se daría, a nuestro juicio, con la creación de un órgano de expresión de la organización, que se reflejaría en un diario de la Junta. Dicho diario debe emanar de la actual sección de noticias y publicar de forma constante contenido sobre teoría política y actualidad. Esta debe ser la primera medida de una serie de cambios que deberán devolver la vitalidad a nuestra asociación, de forma que podamos seguir caminando juntos por el camino que deberá conducirnos, en el devenir de los acontecimientos, a la conquista de la Libertad Política por parte del pueblo español y a la instauración de la República Constitucional.