El relato que pretende establecer que los sucesos de Ceuta en los últimos días se reducen a una mera cuestión migratoria es insostenible. Circulan por las redes innumerables pruebas audiovisuales que, según esta interpretación, demostrarían que este ha sido un ataque predeterminado y deliberado por parte del Gobierno de Marruecos contra España.
Hemos visto vídeos de cómo cientos de ciudadanos marroquíes eran transportados en tráileres y camiones hasta la frontera entre España y Marruecos, con una coordinación que no puede atribuirse a la natural espontaneidad provocada por las pasiones que mueven a las masas. A ello se suma el testimonio de numerosos de estos asaltantes marroquíes que, en entrevistas, han declarado que fueron transportados por el ejército de Marruecos hasta su actual destino. Los vídeos de los guardias fronterizos marroquíes abriendo las vallas para permitir el paso de sus compatriotas a territorio español son otro elemento que permanecerá en la historia de la infamia.
Parece ser que al Gobierno de Marruecos no le ha importado demasiado la muerte de decenas de sus ciudadanos, dando muestra, una vez más, del tiránico mandato que ejerce el rey Mohamed VI sobre su propia población. Pero ¿qué significa este movimiento geopolítico de Marruecos y qué objetivos tiene?
En primer lugar, Marruecos pretende chantajear al Gobierno español para que dé marcha atrás en los encuentros y acercamientos legítimos que ha mantenido con Argelia, utilizando la inmigración como una herramienta de presión política, pues Marruecos teme profundamente verse rodeado por una alianza hispano-argelina.
En segundo lugar, Marruecos pretende desestabilizar a España y a su sociedad explotando el ya existente problema migratorio, creando enfrentamientos fratricidas y descontento social interno.
En tercer lugar, Marruecos pretende crear inseguridad en Ceuta y provocar miedo en su población, con la esperanza de que esta abandone parcialmente la ciudad a medio plazo.
En cuarto lugar, Marruecos pretende ensayar una suerte de nueva Marcha Verde para tantear al Estado español y prepararse para una acción futura en la que verdaderamente tratará de arrebatarnos definitivamente nuestros territorios en el norte de África.
Ante esto, el pueblo debe exigir el fin inmediato de las relaciones diplomáticas con Marruecos, el cese de todas las relaciones comerciales con el fin de presionar económicamente a la monarquía marroquí y crear descontento en el pueblo de Marruecos contra dicho régimen, establecer una estrecha alianza con Argelia y, finalmente, dar apoyo militar al Frente Polisario para ayudarlo a alcanzar sus objetivos políticos contra Marruecos. Todo lo que no sea eso es una actitud débil que Marruecos aprovechará para atacarnos cada vez más, envalentonado por cada nuevo triunfo.