En defensa de la República

La defensa de la futura instauración de la República en España, en la cual se verá reflejada la Libertad Política Colectiva de todo el pueblo, es un deber patriótico y revolucionario. Todo aquel que haga gala de un falso patriotismo para defender a las facciones políticas de este Régimen Monárquico, vendido a potencias y corporaciones extranjeras, es, en verdad, consciente o inconscientemente, un agente de poderes extranjeros que pretenden perjudicar nuestros intereses y nuestra posición en el mundo.

España es su pueblo, sus lenguas, sus tradiciones de tan diversa índole y su forma de vida colectiva. No basta, como pretenden hacer creer ciertos partidos del Estado, con agitar la bandera y vivir en un constante e hipócrita estado de exaltación, pues una nación no se reduce a aspectos tan insignificantes, banales y mundanos. Defender al pueblo y su causa revolucionaria, que no puede ser otra que la conquista de la libertad, el derrocamiento del Régimen del 78 y la instauración de la República auténticamente democrática, es la única forma verdadera de amor patriótico. En cambio, quienes hacen vilmente uso del nombre de España para defender a las clases dominantes, desde la clase política que encabeza esta putrefacta partidocracia hasta las oscuras fuerzas económicas que se encuentran detrás de ella, no aman, en verdad, otro elemento que no sea el dinero y su prosperidad particular, a costa de los males de su propia nación.

Algo parecido podríamos decir de quienes, apropiándose estéticamente de la causa republicana, defienden visiones antinacionales y, por tanto, antipopulares. La verdad es que patria y república son dos conceptos que no se pueden disociar, de modo que no se puede defender verdaderamente una sin incluir la otra.

De esta forma, entre unos y otros, todos los cuales son, en verdad, socios y partícipes activos de esta monarquía apátrida y partidocrática, han instaurado en las mentes de los ciudadanos la falsa dicotomía y el falso dualismo entre República y patria. Es una confusión generada de manera interesada por aquellos que no quieren ni república ni defender verdaderamente los intereses del pueblo.

Compañeros de la Junta Democrática: no hay objetivo más revolucionario que la instauración de la República constitucional y democrática, auténticamente popular y patriótica. Frente a nosotros encontraremos, en el camino hacia dicho objetivo, una enorme multiplicidad de obstáculos y enemigos, que solo la unidad masiva del pueblo español podrá superar. Olvidémonos de los políticos, los partidos, los banqueros y todas las demás fuerzas a las que hasta ahora hemos estado subyugados. El futuro es del pueblo, nuestro y solo nuestro. Nosotros seremos los protagonistas de la historia. La única forma de materializar dicha noble aspiración es la República.

Seguir al autor en X: @UrkijoAritz