Alhama de Granada homenajea a Antonio García-Trevijano en el que habría sido su 99.º cumpleaños

18 de julio de 2026. Alhama de Granada, el pueblo que vio nacer a Antonio García-Trevijano, volvió a convertirse en lugar de encuentro para quienes consideran que su pensamiento continúa más vivo que nunca. Hay personas cuya influencia no termina con su muerte; al contrario, parecen crecer con el paso del tiempo. Trevijano es una de ellas. Para muchísimas personas, su figura y su obra han sido descubiertas precisamente después de su fallecimiento, cuando sus escritos y conferencias comenzaron a difundirse con mayor intensidad y su teoría política empezó a despertar el interés de nuevas generaciones.

Con motivo de lo que habría sido su 99.º cumpleaños, un grupo de repúblicos nos reunimos en Alhama de Granada para rendir homenaje al hombre que dedicó su vida a defender la libertad política colectiva y a denunciar las carencias del sistema político español. La jornada estuvo marcada por las ponencias, el debate y la convivencia, tres elementos que definen el espíritu de quienes entienden que las ideas solo permanecen vivas cuando se confrontan y se ponen en práctica.

La primera intervención estuvo a cargo del compañero Mario, quien desarrolló una idea fundamental: la acción individual debe ser siempre el punto de partida para conquistar la libertad política colectiva. Lejos de quedarse en la teoría, ilustró esta reflexión con una experiencia personal. Narró la lucha emprendida para conseguir que las aulas del colegio de sus hijas dispusieran de aire acondicionado, una reivindicación tan razonable como necesaria.

Sin embargo, lo más revelador de su experiencia no fue el objetivo conseguido, sino el camino recorrido. De los aproximadamente 2.500 padres del centro, apenas cinco participaron activamente en las denuncias y en las acciones que requerían un compromiso real. La pregunta surgía de forma inevitable: ¿debe la escasa implicación de los demás desanimarnos cuando defendemos una causa justa? La respuesta fue contundente: no.

Mario recordó una lección que cualquiera que aspire a transformar este país termina aprendiendo tarde o temprano: cada persona debe hacer su parte sin esperar a que lo hagan los demás. Con demasiada frecuencia vemos cómo proyectos colectivos se debilitan porque «no hay suficiente gente», una consecuencia directa del conformismo y del aborregamiento social que lleva a muchos a actuar únicamente cuando perciben que la mayoría ya se ha puesto en marcha. Pero la historia demuestra justamente lo contrario: las grandes transformaciones comienzan siempre con la decisión de unos pocos.

La segunda ponencia corrió a cargo de Javier Valenzuela, quien realizó una brillante cronología de la vida y la acción política de Antonio García-Trevijano, demostrando un profundo conocimiento de su trayectoria y de su pensamiento. Javier es además el impulsor del Ateneo por la Libertad Política Colectiva, un espacio donde los libros de Trevijano se estudian, se analizan y, sobre todo, se debaten.

Y quizá ahí reside una de las mayores enseñanzas del propio Trevijano. No debe ser convertido en un dios, ni en una religión, ni sus postulados aceptados como si fueran una ciencia inmutable. Precisamente porque defendía el pensamiento libre, su obra debe ser sometida al análisis crítico y al debate constante. Solo así las ideas permanecen vivas y conservan toda su fuerza.

La tercera intervención estuvo protagonizada por la compañera Ana Santos, cuya ponencia se alejó deliberadamente de la terminología política para adentrarse en el terreno de las vivencias personales y la conciencia individual. Ana relató cómo el pensamiento de Trevijano transformó su propia vida hasta el punto de impulsarla a recorrer el camino desde Alhama de Granada hasta el Congreso de los Diputados, simplemente porque sintió que debía hacerlo.

Uno de los momentos más interesantes de su exposición fue la comparación entre una relación de pareja basada en la toxicidad y la relación que mantienen los ciudadanos con el Estado. En ambos casos, explicaba, existe una estructura de dependencia donde una de las partes ejerce una posición de dominio sobre la otra, limitando su autonomía y condicionando su comportamiento.

Más allá del paralelismo político, su intervención puso el foco en algo esencial: *el cambio comienza siempre en la conciencia individual. Antes de aspirar a transformar una sociedad es necesario transformar nuestra manera de entender la responsabilidad, abandonar el papel de espectadores y asumir que cada uno puede aportar algo a la construcción de una sociedad más libre. Como recordaba Mahatma Gandhi: *«Sé el cambio que quieres ver en el mundo.»

Hacia la mitad de la intervención de Ana, Belén nos sorprendió con la lectura del Cuento «La mejor sopa del mundo», recordándonos que todos tenemos cualidades y habilidades que aportar para que el movimiento de la llibertad politica colectiva sea mas nutritivo y enriquecedor .

Tras las ponencias compartimos un agradable almuerzo de convivencia en el que continuaron las conversaciones, el intercambio de ideas y el fortalecimiento de los lazos entre compañeros. Porque estos encuentros no solo sirven para recordar a un hombre excepcional, sino también para consolidar una comunidad unida por el deseo de construir una verdadera libertad política.

Las ponencias de la tarde se enfocaron más en el concepto de libertad individual y de cómo los miedos y las sombras impiden en muchos casos que ejerzamos la verdadera acción para conquistar la libertad.

En primer lugar, Antonio de Dios, psicólogo muy experimentado en situaciones críticas, explicó cómo funciona la mente humana en las personas fanáticas de los partidos o de ciertas ideologías de una forma muy dinámica e instructiva. Los asistentes estuvieron muy activos durante esta intervención y recibieron una clase maestra de cómo la forma de expresar las ideas de la Libertad Política puede provocar una reacción distinta en los oyentes, lo cual es extremadamente importante para la difusión.

La última intervención fue de Giancarlo Queirolo, terapeuta y creador de procesos de transformación personal. Durante la ponencia desarrolló el concepto de la sombra, cómo se origina en nuestra historia personal y cómo afecta al colectivo, y como la proyectamos hacia el resto generando odio y división. Explicó también técnicas para eliminarlas y convertirnos en seres más completos, de forma que lleguemos a tener una visión más objetiva de la realidad.

El homenaje celebrado en Alhama de Granada estuvo a la altura de quien fue uno de los pensadores políticos más originales de la España contemporánea. Antonio García-Trevijano dejó una obra inmensa, pero tengo la convicción de que su verdadera dimensión histórica todavía está por llegar. Con el paso de los años no solo seguirá presente en los libros que escribió, sino también en aquellos que se escribirán sobre él cuando su teoría política termine siendo reconocida por la solidez de sus argumentos y la brillantez de su construcción intelectual.

Hasta entonces, seguiremos haciendo aquello que hoy volvió a recordarse en Alhama: actuar sin esperar a las mayorías, asumir nuestra responsabilidad individual y mantener viva una idea que continúa inspirando a quienes creen que otra forma de hacer política es posible.

Porque, como nos enseñó Antonio García-Trevijano:

«No buscamos la libertad; la libertad viene en nuestra busca.»

Seguir al autor en x: @ReneBetico