La prisa es el principal y fundamental enemigo de los repúblicos. El miedo que las noticias les producen por el bienestar de la nación los lleva a querer sacrificar el valor del corpus filosófico de nuestra teoría revolucionaria en favor de la practicidad de la acción política.
Esto constituye un fallo de cálculo a largo plazo. Operamos siempre partiendo de la suposición de que la caída del régimen del 78 equivale a la instauración de la República Constitucional. Esto es incorrecto. Cabe la posibilidad de que a la actual partidocracia pueda sustituirla absolutamente cualquier otro régimen político que sea tan perjudicial como el actual.
A nuestro juicio, el régimen caerá inevitablemente por su propio peso, y la partidocracia será sustituida por quien tenga la mayor influencia social en el momento exacto en el que se produzca dicho evento. No tiene, pues, sentido abandonar los fundamentos teóricos de nuestra lucha para acelerar la caída del régimen cuando está claro que nuestro movimiento necesita aún madurar mucho para estar a la altura de las circunstancias y que, si cayera este mismo año, nosotros no tendríamos la suficiente fuerza social como para proclamar la República.
Es por ello que, ante la posibilidad de un cambio de régimen que diera paso a un sistema tan enemigo de la libertad y de la patria como el actual, lo que debemos hacer es reforzar nuestra identidad como grupo cohesionado y bien definido teóricamente, pues solo de esa manera, sea cual sea la forma de la tiranía a la que nos enfrentemos, seguiremos siendo un movimiento ciudadano y patriótico que busque la conquista de la Libertad Política Colectiva mediante la instauración de la República. Si abandonamos eso para acelerar la caída del régimen, nos encontraremos, en ese momento tan crucial, como un grupo indefinido y débil, así como falto de preparación, incapaz de conquistar nuestros fines, que ni siquiera tendríamos claros.
Por consiguiente, os digo a vosotros, repúblicos catalanes, lo mismo que he venido diciendo al resto de repúblicos españoles a lo largo de los anteriores artículos: que el principal fin de la actividad de vuestras delegaciones debe consistir en vuestra propia formación intelectual, vuestra cohesión como grupo, el estrechamiento de vuestros vínculos personales y la labor de constituir en vuestra región un nutrido grupo de repúblicos que estén a la altura de cualquier situación que les requiera.
Os mando desde este espacio un estrecho saludo, como repúblicos que somos todos, y os animo a no desistir jamás en esta sagrada lucha que es, en verdad, triple y una sola a la vez: por la nación, por la libertad y por la República Democrática.