Es por todos sabido los frutos que durante la corta vida de la Junta Democrática de España ha dado, en particular, la excelente delegación de Málaga, cuya fervorosa actividad revolucionaria por la Libertad Política Colectiva ha servido como ejemplo e inspiración para el resto de repúblicos españoles. Desgraciadamente, no les ha servido para evitar el camino de inactividad que, por desgracia, han seguido muchas otras delegaciones por toda España.
Me dirijo a todos vosotros personalmente: he recibido la noticia de vuestra decisión de volver a poneros en marcha con un gran entusiasmo y renovadas energías. Os mando un fraternal abrazo desde el País Vasco, como compañeros de causa que somos todos, y os agradezco de la forma más sincera imaginable la enorme y patriótica contribución que habéis hecho y pensáis seguir haciendo en la lucha por las ideas de Antonio García-Trevijano.
Me han contado las adversidades y disputas internas que habéis padecido. Vuestra decisión ha sido la más inteligente, madura y honesta. Las rencillas internas no tienen valor alguno en comparación con la satisfacción que alcanzaremos el día en que veamos realizadas nuestras ideas en la realidad.
Me gustaría, como compatriota y compañero vuestro, daros un consejo: la revolución comienza por vosotros mismos. Para conquistar la Libertad Colectiva debéis, primero, convertiros en las personas a las que vosotros mismos seguiríais. Debéis ser los faros intelectuales en los que se puedan reflejar todos los ciudadanos que os contemplen. La mayor lacra del movimiento actualmente es la enorme carencia de gente que realmente ha leído la obra de Antonio García-Trevijano, en la cual se fundamenta absolutamente todo lo que hacemos. Os invito encarecidamente a adquirir sus libros y a leer su obra, a comentarla entre todos y a meditar sobre ella (en el caso de quienes no lo hayan hecho).
Vosotros debéis ser el primer eslabón en la reconstrucción de una Junta Democrática fuerte en toda Andalucía. Es un deber histórico y moral. Debéis ser la vanguardia de todo el pueblo andaluz en su camino a la conquista de la República Constitucional. Dejemos atrás todos los errores que haya podido cometer la Junta anteriormente y empecemos de nuevo este camino, como repúblicos y hermanos. Que nada nos nuble la vista y que nada nos impida perseverar en esta lucha.
¡Viva Málaga!
¡Viva Andalucía!
¡Viva la República Constitucional!