Hay repúblicos que, considerando que la acción política revolucionaria se debe producir únicamente cuando las ideas de la Libertad Política Colectiva sean hegemónicas en la sociedad, acusan de heterodoxia a quienes pretenden actuar en el momento presente. Pero nos gustaría preguntar lo siguiente: ¿Cómo puede alguien llegar a pensar seriamente, hasta el punto de estar fanáticamente convencido de ello, que es posible llegar a la hegemonía sin acción?
No se trata, en verdad, de conseguir la hegemonía, sino, en términos puramente gramscianos, de construir una contrahegemonía que se enfrente al actual pensamiento hegemónico que sostiene tanto al Estado de Partidos de 1978 como a todo el entramado imperial occidental.
La contrahegemonía se construye, necesariamente, a través de la concentración del pensamiento revolucionario en nuevas organizaciones donde se pueda contener. Solo de aquella forma se construirán nuevos intelectuales orgánicos que, en un momento futuro determinado, puedan liderar, en comunión, el proceso revolucionario que dirija a la nación a su emancipación.
Es por ello imprescindible el emprendimiento de nuevas organizaciones y asociaciones de todo tipo, federadas entre sí por la persecución de un mismo fin.
Amigos y compañeros repúblicos de toda Galicia: debe ser norma para vosotros, en vuestra condición de revolucionarios, la iniciativa constante, que debe encontrarse en todo momento enlazada a la autopreparación y formación perpetua.
Repúblicos gallegos: leed la obra de García-Trevijano, que es el origen de todo lo que hacemos. Tened la iniciativa suficiente para fundar nuevos proyectos en el momento concreto en el que la revolución los necesite.
España no será jamás digna de una revolución como la que proclamamos si nosotros mismos, que pretendemos traerla, no somos dignos de la misma.
Aspirad a que una región tan noble como Galicia tenga un movimiento revolucionario de repúblicos digno de la misma. En vosotros recae esa responsabilidad y el papel que Galicia podría potencialmente llegar a jugar, en un futuro histórico incierto, en la revolución política del conjunto de la nación.