La lucha por la futura instauración de la República Constitucional y de la Democracia Formal exige de quienes participan en ella la misma constancia y perseverancia en el tiempo que cualquier otra actividad política. Todos soñamos con el crecimiento futuro de nuestro movimiento ciudadano, pero, si ello sucede en algún momento de la historia de España, será necesariamente por quienes hemos mantenido viva la chispa durante las primeras etapas del desarrollo del movimiento revolucionario, que lleva, en verdad, en este punto un par de décadas.
Ese hecho, verdadero en todos sus sentidos, pone sobre nuestros hombros, como individuos y como cuerpo revolucionario de repúblicos, una enorme responsabilidad que se eleva a la muy notable categoría de responsabilidad histórica.
Es por ello que no debemos dejar que nos venzan las adversidades. Debemos estar en todo momento a la altura del fin que perseguimos, que es noble y justo por sí mismo.
Y es en eso en lo que debéis perseverar: en prepararos para los momentos decisivos de la acción política, en elevaros intelectualmente mediante la lectura de la obra de García-Trevijano y en ser un grupo lo suficientemente cohesionado y unido como para poder operar con soltura en la actividad revolucionaria.
Debéis, en sana y amistosa competencia con el resto de provincias, poner todo vuestro esfuerzo en convertir a la delegación de Zaragoza en la vanguardia del movimiento y consolidar vuestra provincia como la más pujante y prometedora de todas, ejemplo de las demás, pues de ello seremos ganadores todos los españoles.
Os quiero transmitir, con fraternidad y personal aprecio, mi más sincero deseo de veros en actividad, de mostrar en este medio vuestra labor a toda la JDE, para que en vosotros vean su ejemplo y camino.