Marruecos nos echa en estos momentos a miles de sus ciudadanos hacia Ceuta, donde habitan decenas de miles de nuestros compatriotas. Las incesantes políticas imperialistas de la aberrante y criminal monarquía alauita ponen en constante peligro nuestros territorios del norte de África. A Marruecos no le basta con la terrible opresión que ejerce contra el pueblo del Sáhara Occidental y contra los bereberes del Rif, sino que pretende ahora extender sus garras sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, amenazando gravemente con ello la integridad de todos sus habitantes.
Los crímenes y ataques de Marruecos son absolutamente intolerables y no pueden seguir siendo ignorados. La enorme falta de humanidad de la que hace gala el despreciable Gobierno marroquí al usar a su propia población como avalancha humana en pro de los intereses de una clase dominante e imperialista que oprime ferozmente a su propio pueblo solo puede compararse, por su naturaleza, con la de los regímenes más tiránicos que ha padecido la humanidad a lo largo de su historia.
No se trata, tal como resulta evidente para todo aquel dotado de la más mínima inteligencia natural, de un movimiento migratorio espontáneo, sino de un ataque premeditado por las altas esferas del Estado marroquí.
Marruecos no actúa solo. Cuenta con el incondicional apoyo del Estado ilegítimo y genocida de Israel, así como de Estados Unidos. Ya no sorprende a nadie que este último se muestre abiertamente como la principal causa y el principal agente instigador de todo lo malo y pernicioso que sucede en el mundo. El bloque occidental, hegemonizado por Israel y Estados Unidos, confabula abiertamente contra la independencia y los intereses del pueblo español.
La clase política española es cómplice. Desde el actual Gobierno de traidores hasta la oposición vendepatrias, financiada por el dinero judío. Solo hace falta recordar cómo Abascal hablaba de la amistad que su hipotético Gobierno mantendría con nuestros enemigos marroquíes.
El pueblo se encuentra totalmente solo y la patria, amenazada. Es deber de todos nosotros defendernos a nosotros mismos, defender nuestros intereses y nuestro propio futuro. En contra del régimen del 78, de la clase política, del capital financiero occidental, de Marruecos y del imperialismo anglosajón que se encuentra detrás de él. Actuemos con valentía y dignidad.
¡Viva el pueblo y la República Constitucional! ¡Viva la revolución!