Asturias constituye una de las regiones españolas más desfavorecidas por la desastrosa gestión económica llevada a cabo por el régimen partidocrático de 1978. Es, a su vez, una de las regiones que históricamente más energías revolucionarias ha albergado en su espíritu popular. Estos dos elementos característicos del ethos asturiano hacen que la labor de los repúblicos de dicha región sea más sencilla que la del resto de España.
El descontento generalizado y la desconfianza hacia las instituciones y las autoridades del régimen son las herramientas más eficaces de las que disponen los revolucionarios.
Sin embargo, sería absurdo pretender, como hemos hecho todos hasta ahora, proyectarnos hacia el exterior sin reunir previamente en nosotros mismos las suficientes cualidades morales e intelectuales para sostener dicha acción. Así pues, nuestra principal labor en este periodo no debe ser otra que el fortalecimiento de la unidad interna de cada una de nuestras delegaciones y de la asociación en su conjunto, además de poner un especial énfasis en nuestra propia formación intelectual.
Os hablo personalmente, como compatriota y compañero vuestro, en virtud también de la proximidad geográfica entre vascos y asturianos. Os animo a que abordéis estas cuestiones con laboriosidad y entereza de ánimo, pues es muy pesada la carga y la responsabilidad histórica que recaen sobre nuestro movimiento y, por tanto, sobre todos y cada uno de nosotros. Os recomiendo encarecidamente que estudiéis en profundidad las obras de Antonio García-Trevijano y que os unáis a grupos de estudio como el Ateneo de la Libertad Política Colectiva. Si queremos ser la vanguardia de la nación y del pueblo español en su lucha por la conquista de la Libertad Política y la construcción de la República Constitucional, debemos conocer mejor que nadie nuestros propios fundamentos teóricos.
Manteneos en estrecho contacto con todo aquel que abrace las ideas de la democracia en Asturias. En los tiempos que corren, la unidad y la vitalidad del movimiento son lo único que puede permitirnos albergar la esperanza de llevar a cabo nuestra noble revolución en el futuro. Eso depende de vosotros. El futuro de la patria sois vosotros.
Encarecidamente,
vuestro compañero,
Aritz.